jueves, 6 de marzo de 2014

Ahora yo también


Recuerdo algunos consejos que daba de cómo actuar en aquellas situaciones, sin siquiera haberlas vivido. Inventar historias de amores inspiradas en canciones y murmuros.
Recuerdo no conocer las actitudes de amigas, imaginar emociones ajenas por no animarme a enfrentarlas.
Solo en recuerdos ahora, las palabras de un sabio que mencionó el peligro de dejarse cautivar.. como desearía haberme quedado de aquel lado, donde no entendía y tomaba el consejo de quienes me prevenían.

Entonces te conocí.. en días, semanas, meses.. llegue a conocer tu pensar, tus prioridades y emociones. Podía describir tus temores. Llegue a saber demasiado..  y me gustaba lo que veía.
Aquello que antes estaba lejano e imposible ahora me estaba pasando sin siquiera proponerlo. Astutamente manipulaste mis emociones para que te necesitara, estabas allí siempre y cuando no era así te extrañaba.. que haría ahora al verlo?

Por cuanto mas?.. podía desviar la mirada aquel camino que transitábamos silenciosamente pero juntos paso a paso, palabra a palabra, con esas risas y esas miradas marcando la presencia inevitable de los suspiros que presagiaban intenciones.. buenas y no tanto que ahora florecían.

Como si pudiera contar en los pétalos de una rosa tus hermosas cualidades, empece a enumerarlas y  desearlas una a una.. empece a entender, a sentir aquellos silencios que no conocía, a ponerle un sentido a palabras vacías de diccionarios, a aprender. Y empece a querer desobedecer los consejos del sabio que me advertía.. que no era suficiente con soñar algo lindo con locura, con los ojos cerrados tirarnos a las profundidades cuando no sabíamos siquiera nadar en aquellos ríos.
No quería equivocarme, pero anhelaba tu compañía  Te quería y odiaba ese sentimiento que ahora me apresaba. Siquiera me animaba a preguntarte, pues si me respondías con un beso no iba a ser capaz de negartelo para esperar la respuesta aunque durara horas en terminar..
Me propuse cuantas veces eliminarte de mi cabeza, pero como quien cuenta ovejas al dormir, de repente me encontraba despertando del sueño en el que había caído y hablándote nuevamente.


No se como acabo esa historia, o si tuvo su dichoso final, pero se que aunque no se volvieran a ver nunca, o llegaran a tocarse mas que en sueños, o a besarse mas que en miradas pasajeras y vergonzosas, la protagonista estaba dispuesta a que su amor ardiera con el fuego mas severo dentro de su ser, y a guardarlo como el recuerdo mas preciado por el tiempo que viviera, aun hasta su muerte.